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El VSR casi duplica a la influenza en internaciones (Semana 29)

Dra. María Vanesa Macri

Médica Pediatra

M.N. 108909 · M.P. 454379

8 min de lectura

Pediatra con guardapolvo y estetoscopio junto a un bebé que sostiene un oso de peluche, con el mapa de Argentina, íconos de virus y gráficos de fondo — Boletín Epidemiológico Nacional, Semana 29

El VSR llegó a 179 detecciones entre los internados por infección respiratoria aguda grave y casi duplica a la influenza, que bajó a 96 y esta vez también perdió terreno en el consultorio.

El Ministerio de Salud publicó el Boletín Epidemiológico Nacional N.º 819, correspondiente a la Semana Epidemiológica 29 de 2026 (del 19 al 25 de julio), con fecha de publicación del 3 de agosto. Las comparaciones de esta nota son contra el boletín anterior, el N.º 818 (SE 28, del 12 al 18 de julio), que resumimos la semana pasada. Seguimos en una temporada de alta demanda por cuadros respiratorios, pero con el perfil de circulación viral corrido: la conducta se define por la edad, el estado general, el trabajo respiratorio, la capacidad de alimentarse y los factores de riesgo, no por el agente.

Los números de la semana

  1. Virus Sincicial Respiratorio (VSR) se consolida al frente de las internaciones.
    • Pacientes internados: 179 casos positivos sobre 806 estudiados en las últimas cuatro semanas (eran 151 sobre 775 en el boletín anterior).
    • Pacientes ambulatorios: 21 positivos sobre 462 muestras en las últimas cuatro semanas (25 casos antes).

    En los hospitalizados, el mayor número de detecciones de VSR se concentra en los menores de 5 años, y en particular en los menores de 1 año.

  2. Influenza baja en los dos escenarios a la vez.
    • Pacientes internados: 96 casos (122 en el boletín anterior).
    • Positividad ambulatoria: 23,7 % en la SE 29 (37,0 % en el boletín anterior).
    • Sigue predominando A(H3N2), pero desde la SE 15 aumentan las detecciones de influenza B y en las últimas semanas crece el linaje Victoria.
  3. SARS-CoV-2: circulación mínima.
    • 4 casos entre los internados de las últimas cuatro semanas.

El boletín volvió a notificar 8 codetecciones de influenza y VSR, y 2 de SARS-CoV-2 y VSR: que aparezca un virus no descarta al otro. En las 29 semanas del año se acumulan 4.343 internaciones en la vigilancia centinela de IRAG, con el pico en la SE 25.

Comparación rápida
VirusSemana 28Semana 29
VSR151 internados, primer puesto179 internados: amplía la ventaja
Influenza122 internados y 37,0 % de positividad ambulatoria96 internados y 23,7 % de positividad ambulatoria
SARS-CoV-21 internado4 internados, sin cambios clínicos relevantes

Qué cambió respecto de la semana pasada

La semana pasada la lectura era que había dos escenarios distintos: el VSR mandaba en la sala y la influenza seguía firme en el consultorio, con la positividad ambulatoria incluso en alza. Eso se terminó.

  • La influenza ahora baja de los dos lados: menos internados y 13,3 puntos menos de positividad ambulatoria.
  • El VSR sumó 28 detecciones más entre los internados y quedó casi al doble de la influenza.
  • Que la temporada de influenza afloje no achica el riesgo en el lactante: el virus que interna a los más chicos es el que está subiendo.

A quién mirar más de cerca

En el consultorio, el umbral para indicar control cercano, observación o derivación debe ser más bajo en:

  • Lactantes menores de 3 meses.
  • Recién nacidos prematuros.
  • Niños con cardiopatías congénitas o enfermedad pulmonar crónica.
  • Pacientes con enfermedades neuromusculares o inmunocompromiso.
  • Antecedentes de apneas.
  • Dificultad para alimentarse o menor ingesta.

En estos grupos, un cuadro inicialmente leve puede evolucionar más rápido. Y son, además, los grupos donde el VSR concentra su positividad.

La gravedad no se define por la tos ni por las secreciones

Lo importante no es identificar el virus, sino reconocer temprano el compromiso clínico. Conviene registrar de manera sistemática:

  • Frecuencia respiratoria y frecuencia cardíaca.
  • Saturación de oxígeno, cuando esté disponible.
  • Tiraje, aleteo nasal, quejido espiratorio, pausas respiratorias o apneas.
  • Coloración de piel y mucosas, y estado de conciencia.
  • Capacidad para beber, alimentarse o amamantarse.
  • Diuresis y estado de hidratación.

La frecuencia respiratoria se interpreta según la edad y, siempre que se pueda, se mide con el niño tranquilo.

En lactantes, la alimentación es el mejor indicador

La dificultad para alimentarse suele ser uno de los primeros signos de deterioro. Preguntá de manera específica:

  • ¿Toma menos cantidad que habitualmente?
  • ¿Interrumpe la alimentación para respirar o se fatiga durante la succión?
  • ¿Vomita después de toser?
  • ¿Moja menos pañales?
  • ¿Puede sostener la lactancia o la hidratación?

Una caída marcada de la ingesta, sumada a taquipnea o aumento del trabajo respiratorio, pide una valoración más cuidadosa.

Bronquiolitis: sigue siendo un diagnóstico clínico

En las primeras 28 semanas del año se notificaron 65.741 casos de bronquiolitis en menores de 2 años. El número se mantiene dentro de lo esperado —y es el más bajo de la serie 2016-2026 fuera de los años de pandemia—, pero con tendencia ascendente desde la SE 15, en paralelo al VSR.

El diagnóstico se hace con la historia clínica y el examen físico. En los cuadros típicos y sin signos de gravedad no suele hacer falta pedir de rutina radiografía de tórax, hemograma, reactantes de fase aguda, panel viral ni cultivos. Los estudios se reservan para presentaciones atípicas, evolución desfavorable, sospecha de complicaciones o dudas diagnósticas.

El exceso de estudios genera falsos positivos, sobretratamiento y ansiedad familiar. El estetoscopio todavía no fue reemplazado por una impresora de órdenes médicas.

No todo niño con sibilancias necesita broncodilatadores

En la bronquiolitis típica, y especialmente en el primer episodio de sibilancias de un lactante, el broncodilatador no se indica en automático. Antes conviene diferenciar bronquiolitis viral, sibilancias recurrentes, crisis asmática, antecedentes de atopía y respuesta previa documentada al broncodilatador. La conducta se individualiza según la edad, los antecedentes y la respuesta clínica.

La influenza baja, pero no desapareció

En lo que va del año se registraron 129 fallecimientos con diagnóstico de influenza. Que la curva descienda no la saca de la lista: hay que seguir pensándola ante fiebre de inicio brusco, cefalea, mialgias, decaimiento marcado, tos seca, contactos familiares con cuadros similares o brotes escolares e institucionales.

En pacientes con factores de riesgo o enfermedad moderada a grave, valorá temprano el tratamiento antiviral según las recomendaciones vigentes. El boletín recuerda que el oseltamivir rinde más dentro de las primeras 48 horas, que hay evidencia de beneficio incluso más tarde en enfermedad grave, y que el uso indiscriminado favorece la resistencia. Si la sospecha clínica es alta y el paciente pertenece a un grupo de riesgo, la indicación no debería depender de tener un test positivo.

Cada consulta sigue siendo una oportunidad para revisar el calendario de vacunación. El boletín reitera la indicación de vacuna antigripal anual, con esquema de dos dosis separadas al menos cuatro semanas entre los 6 y los 24 meses —salvo que ya hayan recibido dos dosis antes— y dosis anual entre los 2 y los 64 años con factores de riesgo.

Antibióticos y neumonía

La mayor parte de los cuadros respiratorios agudos de esta época son virales. Fiebre, tos, rinorrea o sibilancias no justifican por sí solas un antibiótico. Sí corresponde reconsiderar infección bacteriana ante:

  • Fiebre persistente, o que reaparece después de una mejoría inicial.
  • Deterioro del estado general.
  • Hallazgos focales en la auscultación o hipoventilación localizada.
  • Hipoxemia, taquipnea persistente o dolor torácico.
  • Signos compatibles con otitis media aguda.
  • Evolución más prolongada o atípica de lo esperado.

Las notificaciones de neumonía vienen en descenso —86.428 casos en las primeras 28 semanas, con una incidencia acumulada de 186,0 casos por 100.000 habitantes, después de haber estado en nivel de alerta entre las SE 15 y 22—, pero sigue siendo un diagnóstico relevante. En niños pequeños puede presentarse con síntomas poco específicos: decaimiento, irritabilidad, rechazo del alimento o dolor abdominal.

¿El test viral cambia la conducta?

Los paneles virales sirven en contextos determinados, no de manera automática en todo cuadro respiratorio. Antes de pedirlo, conviene preguntarse si el resultado va a cambiar el tratamiento, la necesidad de aislamiento o la decisión de internar, si va a evitar otros estudios, o si tiene utilidad epidemiológica o institucional. Si la respuesta es no, probablemente el estudio no sea necesario.

Pautas de alarma y seguimiento

La consulta respiratoria no termina con la indicación médica: la familia tiene que saber cuándo volver o ir a una guardia. Las principales pautas de alarma son respiración rápida o dificultosa, hundimiento de las costillas, aleteo nasal, quejido, pausas respiratorias, coloración azulada o pálida, dificultad para despertarlo, irritabilidad inconsolable, rechazo completo del alimento, menor cantidad de orina, vómitos persistentes, fiebre en menores de 3 meses y cualquier empeoramiento clínico. La preocupación significativa de los cuidadores también cuenta.

Siempre que se pueda, entregá esas pautas por escrito o dejalas registradas en la historia clínica digital.

El momento del control también se individualiza. Puede corresponder reevaluación en 24 horas en lactantes pequeños, en niños con factores de riesgo, en las primeras 48 horas de evolución, ante ingesta disminuida, cuando la familia tiene dificultades para reconocer signos de alarma o acceso limitado al sistema de salud, y ante trabajo respiratorio leve pero persistente. En niños mayores, sin factores de riesgo, con buen estado general y buena tolerancia oral, alcanza con control según evolución.

Fuera de lo respiratorio

Dengue se mantiene en escenario de bajo riesgo: 69 casos confirmados en la temporada 2025-2026 sobre 27.830 sospechosos, con circulación de DENV 1, 2 y 3, y ningún confirmado con inicio de síntomas posterior a la SE 22. En la SE 29 se notificaron 163 sospechosos y ninguno se confirmó. Aun así, ante fiebre sin foco conviene preguntar por viajes recientes, casos cercanos, cefalea, dolor retroocular, mialgias, exantema, dolor abdominal, vómitos o sangrados. Ante la sospecha, evitá antiinflamatorios no esteroideos y ácido acetilsalicílico hasta descartarlo.

Chikungunya acumula 2.946 casos confirmados y probables en la temporada, y 2.835 de ellos —el 96 %— están en el NOA, con predominio en Salta, Tucumán y Jujuy; Salta confirmó transmisión local. Pensala ante fiebre con dolor articular intenso, edema articular o exantema, sobre todo con antecedente de viaje o residencia en zonas afectadas. En niños pequeños la presentación puede ser menos típica.

Coqueluche merece un párrafo propio: el año acumula 340 casos contra una mediana histórica de 127 para la misma altura del calendario, es decir, muy por encima de lo esperado, aunque en las últimas cuatro semanas quedó por debajo. Vale tenerla presente ante tos prolongada o accesos de tos en el lactante, y revisar el esquema de la embarazada y de los convivientes.

Sarampión: el dato regional

Argentina sigue sin brote —un solo caso de enfermedad febril exantemática confirmado como sarampión en lo que va del año—, pero la región no. El boletín reporta 19.084 casos confirmados en México desde el inicio del brote, con 45 fallecidos y el grupo de 1 a 4 años como el más afectado; 2.371 casos en Estados Unidos durante 2026, con el 94 % asociados a brotes; y 1.107 en Canadá. Es el mejor argumento para no dejar pasar una dosis pendiente de triple viral, en la línea de lo que ya comentamos sobre las coberturas 2025.

Checklist rápido para el consultorio

Ante un niño con síntomas respiratorios, antes de cerrar la consulta conviene confirmar:

  • Edad, factores de riesgo y días de evolución.
  • Frecuencia respiratoria, trabajo respiratorio y saturación cuando corresponda.
  • Estado general, capacidad de alimentación, hidratación y diuresis.
  • Presencia de fiebre y duración, y hallazgos focales en la auscultación.
  • Necesidad real de estudios complementarios y de antibióticos.
  • Pautas de alarma explicadas y momento de reevaluación acordado.

Mensaje clave de la semana

La influenza afloja en los dos frentes y el VSR se queda solo arriba: 179 detecciones contra 96, con la positividad concentrada en los menores de 1 año. En el consultorio, las prioridades siguen siendo reconocer temprano los signos de gravedad, identificar a quienes tienen más riesgo de mala evolución, evitar estudios y antibióticos innecesarios, evaluar de manera sistemática la alimentación y la hidratación, entregar pautas de alarma claras e indicar un seguimiento acorde a la edad y al riesgo.

La epidemiología orienta, pero la conducta se define frente al paciente.

Vigencia de estos datos: la circulación de virus respiratorios es dinámica y estas cifras son una foto de la Semana Epidemiológica 29 de 2026 (19 al 25 de julio). Se elaboró con el Boletín Epidemiológico Nacional N.º 819, publicado el 03/08/2026; desde entonces el Ministerio publica un boletín nuevo por semana. Para tomar decisiones, consultá siempre el boletín vigente.

Referencias

  1. Ministerio de Salud de la República Argentina, Dirección de Epidemiología. Boletín Epidemiológico Nacional N.º 819 — Semana Epidemiológica 29/2026 (19 al 25 de julio). Publicado el 3 de agosto de 2026. Ver fuente
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