La mayoría del software médico que se consigue en Argentina está pensado para una consulta de adulto: una ficha, un motivo, un diagnóstico y una receta. En pediatría eso alcanza para el primer día y se queda corto en el segundo, porque lo que importa no es la foto de hoy sino la película: cómo viene creciendo el chico, qué vacunas le faltan, qué se le indicó en el control anterior y qué preguntó la familia la última vez.
Cuando esa película vive repartida entre un cuaderno, una planilla de cálculo y la memoria del pediatra, el costo no se paga en el momento: se paga cuando hay que reconstruir el seguimiento de un paciente que no viene hace ocho meses, o cuando la familia pide el carnet de vacunación para el jardín y hay que buscarlo papel por papel.
PediaFlow nació para resolver esa parte. No reemplaza el criterio del profesional ni pretende decidir por él: ordena la información para que esté disponible cuando hace falta, en la consulta y fuera de ella.